Adiós, BCRA; bienvenido, BKRA
Parecería que el remedio que proponen los Kirchner para los argentinos siempre será peor que la enfermedad que previamente ellos mismos nos inocularon.
Luego que Julio Cobos los derrotó en el Congreso con su ya célebre voto "no positivo", con el que les frustró fondos por US$ 4000 anuales, el campo la pasó casi tan mal que con la resolución 125 porque la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca) transformó en una pesadilla no sólo la exportación, sino la comercialización de granos. Luego eliminaron las AFJP -confiscaron los ahorros de los que aportaron en capitalización durante 15 años por US$ 25.000 millones-, medida que les permitió una mejora de la caja fiscal de US$ 5000 millones anuales.
Ahora, en cuanto vieron que había alguna duda sobre la factibilidad de apropiarse de los US$ 6600 millones del Fondo del Bicentenario (nombre no muy feliz) por los amparos presentados por la oposición y la negativa de Martín Redrado a entregar las reservas, no se anduvieron con chiquitas. Directamente, tomaron el Banco Central (BCRA), nombraron presidenta a la kirchnerista Mercedes Marcó del Pont y empezaron a tentar a gobernadores irresponsables fiscalmente con la coparticipación del Fondo para asegurarse su aprobación parlamentaria.
Ahora, transformado el BCRA en el monedero de la Presidenta, el gobierno de Cristina Kirchner podrá acceder sin problemas al Fondo del Bicentenario, al impuesto inflacionario por US$ 6500 millones por año (un Fondo del Bicentenario por año), a los US$ 18.000 millones de las inexistentes reservas de libre disponibilidad (todo un oxímoron) y a todo el herramental de regulaciones bancarias del BCRA para inflar la demanda, dirigir el crédito y tratar de crecer mucho y rápido de cara al 2011.
Como vemos, luego que entraron en la etapa confiscatoria hace dos años, la apuesta de los Kirchner es creciente porque la cantidad de dinero que necesitan para pagar su descontrolada libreta de gastos, es cada vez mayor. Comenzaron tratando de quedarse con la rentabilidad del agro "destituyente" con la resolución 125, siguieron con los ahorros de los que aportaban a las AFJP a fines de 2008, y ahora ya llegaron a los dólares del BCRA que respaldan los depósitos que la gente tiene en los bancos. Más allá de las absurdas justificaciones del ministro Amado Boudou del porqué del Fondo del Bicentenario y yendo a lo profundo, ¿qué necesidad tiene el matrimonio gobernante de semejante cabalgata por fondos, si jamás en la Argentina el Estado recaudó la enormidad del 33% del PBI, de alrededor de $ 400.000 millones anuales, como sí lo hace hoy?
La respuesta es simple, obvia y dolorosa. Por un lado, el gasto público nunca fue tan alto en la historia y amenaza con seguir rompiendo récords "a lo Roger Federer". Por otro, duele que los mismos que sufren una presión impositiva salvaje de países ricos, tengan que pagar aparte la seguridad, la educación para sus hijos, su seguro de salud, entre otros servicios. Porque el Estado no les da nada, salvo un Hugo Moyano con proyectos hoteleros en Punta del Este, el Sindicato de Porteros a punto de tener su propia radio; o un Ricardo Jaime con sus aviones y sus barcos, o un Néstor Kirchner comprando dos millones de dólares para financiar sus inversiones hoteleras y salarios estatales que hacen que los privados vayan quedando enanos.
El gasto sube; los ingresos, no
Para tener una idea del desastre fiscal que han hecho los Kirchner, en 2010, y suponiendo que la recaudación crece como en enero al 20% anual, que la Nación aumenta su gasto el 26% (4% por debajo del promedio de 2009 y el 10% por debajo de noviembre y diciembre) respecto del año pasado, y que en las provincias crezca a razón de un 20% (según el último dato oficial de 2008 fue de 37,5%), aun usando todo lo líquido posible del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, recurrir al Banco Nación al máximo y lo mismo para los préstamos del BCRA (el impuesto inflacionario dará US$ 6500 millones), el agujero de caja que tienen los K es igual a dos Fondos del Bicentenario. Y eso que la recaudación es récord histórica. Claro, deben pensar los Kirchner si estamos en el Bicentenario; nada puede ser de a uno; todo tiene que ser de a dos.
Además, con una tasa de inflación de entre el 25 y el 30% y un dólar clavado entre $ 3,80 y $ 4 para inflar la demanda local y maximizar el crecimiento de corto plazo, el atraso cambiario que vamos a empezar a acumular no es poco. Las presiones del Gobierno para controles de precios "a lo Guillermo Moreno" y las de José Ignacio de Mendiguren para un dólar más competitivo o cerrar más la economía, estarán a la orden del día.
En resumen, los Kirchner, viendo que su imagen positiva está por el piso de cara a las elecciones de 2011, han decidido acicatear a fondo la demanda interna para crecer lo máximo posible y con gran énfasis en el gasto público. Además, tomar al BCRA y apurar el canje con los holdouts (y poder colocar deuda externa) para contar con más recursos para financiar el gasto público sin costo de actividad económica interna ( crowding out ). Sí pagarán un alto costo de inflación y atraso cambiario que en algún momento tendremos que enfrentar, y la apuesta supone que los depositantes aceptarán mansamente perder el respaldo en dólares de sus depósitos.
Todo es posible en la Argentina feudal de los Kirchner; hasta una nueva gran estafa.
El autor es economista y presidente de Espert & Asociados.
- 23 de julio, 2015
- 28 de enero, 2025
- 27 de enero, 2025
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