Bolivia: El polvorín de Santa Cruz de la Sierra por la búsqueda de su autonomía
Por Yesid Lancheros
El Tiempo, Bogotá
EL TIEMPO estuvo presente en la más próspera ciudad boliviana, que quiere, junto a otras regiones, un estatus de autonomía que haga justicia al enorme aporte económico que hacen el país.
El sueño de cuatro grandes regiones bolivianas de organizarse administrativamente mediante departamentos (en un sistema similar al colombiano) para contrarrestar el histórico centralismo de La Paz, tiene a este país de 9 millones de habitantes al borde de una confrontación civil.
En las paredes de Santa Cruz, la ciudad más próspera de Bolivia, han aparecido grafitis que invitan a tomar las armas si el presidente Evo Morales hace caso omiso de este anhelo en la Asamblea Constituyente. Allí, bajo un crispado ambiente político, debe salir a la luz el texto de una nueva Constitución el 14 de diciembre, lo que podría no ocurrir, pues la entidad está paralizada hace 13 semanas.
Hace más de un año, en un referendo nacional para indagar qué regiones apostaban por la autonomía, Santa Cruz, Tarija, Pando y Beni votaron sí. La Paz, Chuquisaca, Potosí, Oruro y Cochabamba votaron no.
Hoy, la situación de Bolivia es atípica porque, a diferencia de muchos países, cuenta apenas con dos instancias de gobierno (nacional y local). En este país no tienen vida los gobiernos departamentales y eso es lo que persiguen estas cuatro regiones, ricas en hidrocarburos y agroindustria.
El ejemplo de Santa Cruz, epicentro de la oposición a Evo, y donde se concentra la mayoría de la población ‘blanca’ de Bolivia, no puede ser más diciente: recauda 617 millones de dólares en impuestos nacionales, aranceles y regalías y solo recibe a cambio 168 millones, es decir, el 27 por ciento. Los ‘autonomistas’ proponen que del total de los impuestos, el 66 por ciento sea de las regiones y el 33 vaya al gobierno central.
Pero para los opositores, concentrados en el occidente, se trata de un plan que le daría tal independencia a las regiones que podrían generarse aires separatistas, lo que atenta contra la unidad nacional.
«En estos momentos sostenemos buena parte del país y, prácticamente no recibimos nada a cambio, por culpa de ese centralismo dañino», aseguró, en diálogo con EL TIEMPO, el prestigioso abogado Juan Carlos Urenda, autor de la propuesta de reforma para crear las autonomías.
Urenda niega que el proyecto tenga una intención separatista y dice que con las gobernaciones se agilizará la inversión nacional. «Esto se enmarca dentro de un Estado que no rompe su unidad. Las autonomías o los departamentos, como ocurre en España y la mayoría de los países, tienen competencias compartidas con el Gobierno».
Actualmente, la reivindicación de las autonomías de las cuatro regiones la lidera el Comité Cívico Pro Santa Cruz, una poderosa organización de empresarios, sindicalistas y gente del común, creada hace 50 años. Luis Núñez, curtido opositor de Evo, es su primer vicepresidente y habla de cifras que, según él, evidencian el costo del centralismo:
«Solo hasta 1966 tuvimos nuestra primera calle asfaltada. Hoy hay un déficit de 5.000 profesores y 4.000 médicos. En Santa Cruz hay 1’500.000 habitantes y solo 5 hospitales públicos. De La Paz todo se demora en llegar. Dan migajas». Según la Cámara de Industria y Comercio, Santa Cruz aporta el 30,6 por ciento al Producto Interno Bruto; genera el 50,7 por ciento de las exportaciones nacionales y allí se percibe el 47,6 por ciento de la inversión extranjera.
Santa Cruz está a la expectativa, pues existe el temor de que en la nueva Constitución se desconozcan los resultados del referendo, bajo el argumento de que el ‘no’ ganó en cinco de las nueve regiones.
Los miedos se incrementan aún más por la actitud asumida antes del referendo por Evo, quien se inclinó a favor del ‘no’, al considerar que las autonomías son para la «burguesía cruceña».
Además, Urenda le atribuye a la desinformación el hecho de que los bolivianos simplifiquen sus conversaciones y vean todo este debate como una pelea de poderes políticos entre La Paz y Santa Cruz.
Hoy, en esta ciudad, en el parque principal, hay una gran bandera blanca y verde, que dice: ‘Si la querés, defendela’, en clara alusión a la autonomía. Y Núñez, el opositor a Evo, advierte que, si los sueños no se plasman en la Constitución, no queda otra salida: «Dar la sangre».
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