La feroz batalla cotidiana de los progres

Reflexionemos sobre la naturaleza. No la naturaleza plácida que pintaba John Constable, sino la naturaleza tal como la veía Tennyson, "dientes y garras sanguinolentas". Para ver de primera mano el estado de la naturaleza tal como la imaginó Hobbes, en el que la vida humana es "desagradable, brutal y breve", haga una vista al centro comercial de Whole Foods en River Road, Bethesda, Maryland, a minutos de la capital de Estados unidos. Allí, y – que empiece el fichado político – probablemente en muchas tiendas Whole Foods más, entre otros imanes de progres de toda la nación, podrá ver la prueba de esta ecuación social: cuatro Prius + tres plazas de aparcamiento = anarquía iracunda.
La ira es uno de los siete pecados capitales. Por tanto, los pensadores sofisticados están de acuerdo en que los conservadores son especialmente proclives a sufrirla. Como todo hijo de vecino sabe, todos los progresistas son pensadores sofisticados, igual que todos los pensadores sofisticados son progresistas. Y sin embargo…
Si usted cree que las asambleas acerca de la reforma sanitaria celebradas en agosto acapararon el mercado de la ira, venga a Bethesda y verá a los vigilantes de seguridad – hombres corrientes viviendo una situación anormal – librando una batalla perdida de antemano por mantener bajo control las iras izquierdistas. Siempre que la congestión del aparcamiento obstaculiza el avance de los consumidores sostenibles de alimentos hacia la bandeja de los tomates orgánicos de huerta, verá que circulan muchas clases de ira.
También verá el problema de fundar una nación, como está fundada América, sobre el principio de que los seres humanos son criaturas con derechos desde el nacimiento. Que lo son. Pero si eso es todo lo que son, que Dios nos asista.
Si nuestro vocabulario se compone exclusivamente de referencias a derechos, alias derechos sociales, estamos condenados sin remedio a sufrir empujones sin fin entre individuos irritantemente decididos a proteger, o ampliar, las fronteras de sus derechos a codazos. Entre esas personas, todo discurso político tiende a destilarse en lo que Mary Ann Glendon, de la Facultad de Derecho de Harvard, denomina "diálogo social".
Contemple la incapacidad de la gente hoy en día para recomendar tal o cual política sanitaria diciendo que es meramente racional o justa. Cada propuesta debe ser revestida de la dignidad de un derecho. Y puesto que no todas las propuestas son compatibles, no se producen simples diferencias de opinión, sino enfrentamientos apocalípticos entre derechos.
El diálogo social es inherentemente agresivo, hasta imperial; tiende al inflacionismo moral y milita en contra del acomodo. Los que lo practican, con sus monólogos internos de resentimiento preventivo, caen en un estado latente de la vigilancia molesta contra cualquier límite a su obstinación. Para sus practicantes, la vida – en todo momento y en todas partes – está insoportablemente saturada de gente insufrible que con impertinencia habla de derechos y se comporta como por supuesto usted y yo tenemos derecho real a comportarnos.
Hace poco Paul Schwartzman, corresponsal de guerra de la sección local del Washington Post, se aventuró en la zona de combate que es el barrio de Chevy Chase en el Distrito de Columbia. No es un lugar de plácida vecindad hoy en día. Los residentes están con los nervios de punta por… las rampas de carretera.
Chevy Chase, en las afueras de Washington DC, es, dice Schwartzman, "una comunidad que se ve a sí misma como el colmo de la sofisticación en la tierra". Algunos vehículos de residentes expresan la ira reprimida de sus dueños mostrando a la vista pegatinas desgastadas "Kerry / Edwards" y hasta "Gore / Lieberman." El catastro del barrio probablemente excluya a los Republicanos, exceptuando unos pocos que serán llevados de otros barrios en aras de "la diversidad".
Las rampas de velocidad – los dibujos en relieve en el pavimento que obligan al tráfico a aminorar la velocidad – han precipitado, informa Schwartzman, "una guerra no tan civil… entre abogados, periodistas, regidores municipales y 'expertos'" de Chevy Chase – y de Cleveland Park, otro hábitat de los progres en la capital. El problema es que uno de los objetivos de los urbanitas de izquierdas ha sido alcanzado: las familias con hijos pequeños se están mudando a tales barrios. Les preocupa el tráfico a gran velocidad en la puerta de casa. De ahí las rampas.
Y la ira a pie de calle. Algunas personas que creen que los topes de velocidad violan sus derechos protestan a bocinazos cuando circulan por una zona. La finalidad es hacer imposible la vida a la gente que reside en la calle y cree tener derecho a tener esas rampas. Un residente, que Schwartzman identifica como el marido de una ex gerente de campaña para Hillary Clinton, se sentaba hace poco en su porche y grababa a un conductor de los nervios que tocaba el claxon 30 veces. Otros intérpretes aficionados del claxon "mandan a los residentes a tomar viento con el dedo en la ventanilla según pasan."
¿Es que los progresistas no saben convivir entre ellos? Evidentemente no, cuando están con los nervios a flor de piel igual que puercoespines furiosos, con púas afiladas de derechos que exigen respeto porque la dignidad de los que tienen derechos les implica a ellos.
Afortunadamente, Chevy Chase está a un tiro de piedra del oasis de tranquilidad que es la tienda Whole Foods de River Road, donde las buenas relaciones se pueden retomar sobre el firme sustento de la adoración a los tomates orgánicos de huerta. Y si usted, izquierdista a punto de explotar, pisa a fondo puede llegar el primero para ocupar la última plaza de aparcamiento que ha quedado vacante. Así que rampas fuera, a toda máquina.
© 2009, Washington Post Writers Group
- 26 de marzo, 2025
- 27 de marzo, 2025
- 25 de marzo, 2015
- 8 de enero, 2019
Artículo de blog relacionados
Libertad Digital, Madrid Partamos de la base de que no creo que Obama,...
24 de enero, 2010El Nuevo Herald Un ex profesor del fallecido presidente venezolano Hugo Chávez acaba...
6 de abril, 2014Chile, México, China, Turquía, Hungría, Malasia y Tailandia, encabezan la lista del club...
8 de junio, 2006Por Cal Thomas Diario Las Américas Es importante comprender la trama en la...
11 de septiembre, 2010