EE.UU.: Otro «derecho social» para los jubilados
Tres años antes de que el Representante Wilbur Mills, el Demócrata de Arkansas que por entonces presidía el Comité de Asignaciones, tuviera su aventura con una bailarina exótica llamada Fanne Foxe, alias "la bombera argentina" (Mills se unió a ella sobre el escenario del local de Boston exquisitamente bautizado como Sala del Peregrino, que se especializaba en lo que la revista Time remilgadamente llamaba "exposiciones ecdisiásticas"; esto fue después de que un altercado con la Sra. Foxe la hiciera tirarse al estanque de Washington que está detrás del Monumento a Thomas Jefferson, que creía en serio que las democracias saben comportarse racionalmente), decidió postularse a la candidatura presidencial de los Demócratas de 1972. Así que en un intento casi admirablemente sencillo de comprar los votos de los ancianos, defendió con éxito una legislación COLA – una medida automática de ajuste al coste de la vida – destinada a la Seguridad Social.
Su campaña fracasó, pero su logro perdura, y su lugar en el panteón del progresismo está garantizado. Su COLA, que se implantó en 1975, es el derecho social que demuestra que el sistema de prestaciones, como el universo, se expandirá hasta que, tal vez como el universo, se derrumbe sobre su propio peso.
Barack Obama ha establecido ya la medida COLA de Mills para la seguridad social como la piedra angular de la arquitectura de la cultura de derechos sociales que constituye el logro colofón del progresismo moderno: Se trata de un derecho social al que se tiene derecho hasta cuando no se tiene derecho a él. Obama dice que 57 millones de estadounidenses – cada uno de los beneficiarios de la seguridad social junto a los demás destinatarios de ayudas federales – tienen derecho a 250 dólares por cabeza para mitigar la decepción de no haber sido perjudicados por la inflación. Debido a que el coste de las necesidades básicas bajó un 4 por ciento el año pasado, los 57 millones no tienen derecho a la medida de ajuste real, pero evidentemente van a ser declarados beneficiarios del consuelo monetario por la desgracia de no experimentar la desgracia.
Este es el segundo chorro de cheques de 250 dólares a nivel continental. El primer vino del paquete de estímulo de 787.000 millones de dólares promulgado en febrero. No habrá nunca otro chorro así, hasta que venga el próximo.
En enero, los jubilados fueron beneficiarios de una medida de ajuste del 5,8 por ciento, la mayor desde 1982, principalmente debido a un encarecimiento de la luz, que desde entonces ha bajado. Además, tras años y años de amasar, los estadounidenses mayores de 60 años tienen el mayor activo neto de cualquier grupo de edades. ¿Entonces a qué viene la preocupación especial por ellos en un momento de recesión económica que ha afectado a casi todo el mundo?
Obama dice que "debemos actuar en nombre de los más afectados por esta recesión". ¿Pero son los más afectados? ¿Cómo lo sabe? ¿Según qué baremo? ¿Es posible que, digamos, los millones que se han quedado en el paro hayan sido más castigados que los jubilados?
Andrew Biggs, del American Enterprise Institute, observa que una medida de ajuste “perdida” puede significar un aumento significativo del valor de las prestaciones de los jubilados". Debido a que la caída de los precios aumenta el poder adquisitivo de las prestaciones estables, y dado que muchos aumentos de las primas de Medicare están limitados en los años en los que no se paga corrección, el poder adquisitivo del jubilado medio será el año que viene casi 725 dólares mayor.
Más del 40 por ciento de los votantes en 2008 tenían por lo menos 50 años de edad. Tal vez a Obama pueda salirle mejor que a Mills la compra de los afectos de las personas mayores. Necesita que así sea, porque están particularmente sujetos a sus planes para su sanidad.
Pero en una cosa, deberían relajarse. Un presidente que no puede resistirse a dispensar una medida de semi-corrección después de que el precio de las necesidades básicas haya bajado no va a financiar ninguna parte sustancial de un nuevo programa de salud recortando más de 400.000 millones de dólares de Medicare. Y hablando de lo increíble:
La Senadora de Maine Olympia Snowe está siendo beatificada como la encarnación del bipartidismo porque, de los 217 senadores y congresistas Republicanos, sólo ella emitió un voto a favor de la adición de la sanidad Demócrata al fraude piramidal de la nación. Sin embargo, en 2005 se opuso a un plan Republicano de recortar apenas 10.000 millones de dólares de las prestaciones sanitarias públicas a más de 10 años. Si, como parece probable, se habría opuesto al proyecto de reforma de la sanidad a favor del que acababa de votar si los Republicanos lo hubieran propuesto, ¿devalúa eso su versión del bipartidismo?
Tal vez los 57 millones de regalos de 250 dólares debieran verse como entrada de un Estímulo III encubierto, que los Demócratas no tienen la audacia de defender con franqueza. En cualquier caso, Obama, cuyo discurso de investidura fue una oda a la "responsabilidad", ni siquiera finge tener intención alguna de pagarlos mediante ajustes económicos. El dinero saldrá del endeudamiento, con el extranjero en su mayor parte, de China gran parte de esa parte. Afortunadamente, los extranjeros tienen un apetito ilimitado de préstamos con Estados Unidos. ¿O no?
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