El pararrayos del partido Republicano
Cuando Marcus Bachmann llegó a casa la noche de aquel sábado del año 2000 comprobó el contestador automático y quedó desconcertado por los muchos mensajes de felicitación dejados a su esposa por algo. "Michele", dijo, "¿tienes algo que decirme?" Ella lo hizo.
El senador del estado de su distrito electoral en las afueras de Minneapolis-St. Paul llevaba en el cargo 17 años, había dejado de ser contrario al aborto y había empezado a apoyar subidas de los impuestos, de manera que esa mañana ella había faltado a su cita con el champú, se había calzado los vaqueros y una camiseta de andar por casa y había acudido al comité local Republicano de nominación a plantearle unas cuantas cuestiones escogidas. Allí, al fragor del momento, algunos conservadores igualmente descontentos sugirieron que ella reemplazara al titular en el cargo. Después de pronunciar un discurso de cinco minutos "sobre la libertad", el consejo de designación le dio su respaldo a ella con todo entusiasmo y ella ganó sobradamente las primarias celebradas a continuación.
Tras seis años en la Legislatura estatal, se presentó al Congreso y hoy, en su segundo mandato, se ha convertido en una bestia negra de los Demócratas tal que hace poco The New York Times publicaba un perfil suyo bajo el titular en la plana: "El Partido Republicano tiene un pararrayos, y su nombre no es Palin". Ella es, sin embargo, un arma de bajo calibre que a veces sale con el seguro echado.
Por ejemplo, participando en “Hardball” en la MSNBC 18 días antes de las elecciones del año pasado, cometió el error de morder el cebo de Chris Matthews y especular en torno a si Barack Obama y algunos Demócratas más tienen puntos de vista “antiamericanos”. Durante el escándalo que propició – alimentado por gente que no se escandalizaba a los mismos extremos cuando George W. Bush era vilipendiado ácidamente – su contrincante recaudó casi 2 millones de dólares y su ventaja se redujo de 13 puntos a su margen de victoria de 3.
Algunos de sus supuestos excesos, sin embargo, no sólo son defendibles, son admirables. Por ejemplo, sus comentarios el día 9 de junio en el estrado de la Cámara en los que hablaba del "gobierno mafioso" han sido vistos en Internet alrededor de 2 millones de veces. Señaló que, durante la toma de control federal de General Motors, una senadora Demócrata y uno de sus colegas Demócratas de la Cámara lograron intervenir con éxito por separado en GM para salvar de la liquidación forzosa un concesionario de un elector representativo. Uno de sus electores asamblearios, cuyo concesionario llevaba 90 años en su familia, le dijo que la franquicia de 15 millones de dólares había perdido su valor de la noche a la mañana y, según Bachmann: "GM exige que entreguen su lista de clientes", probablemente para entregarla a los concesionarios de GM que sobrevivan y que una vez fueron su competencia.
En su intervención, Bachmann se refirió repetidamente a la politización de la distribución de compensaciones económicas como "gobierno mafioso". Y ha señalado reiteradamente que la frase fue utilizada por un respetado analista político, Michael Barone, autor del Almanaque de la política estadounidense, que la acuñó en relación con el robo a los accionistas de GM durante el concurso de acreedores politizado. Bachmann, como Barone, fue exacta.
Debido a que Walter Mondale fue salvado por 3.761 votantes de Minnesota de perder su estado natal frente a Ronald Reagan en 1984, es el único estado que ha votado Demócrata en nueve elecciones presidenciales consecutivas. Minnesota es un estado que vota Demócrata, pero tiende a los brotes idiosincrásicos políticos. A los habitantes de Minnesota, dice Bachmann, les gusta la gente "auténtica" de cualquier tendencia política, desde el cerebral Eugene McCarthy al visceral Jesse Ventura.
Bachmann, auténtica representante de los electores Republicanos, estuvo muy ocupada antes de entrar en política. Marcus y ella, psicólogo clínico, educaron a sus hijos – por entonces tenían cuatro, tienen cinco ahora – y, como tutores, educaron a los hijos de otros, 23, adolescentes unos pocos por aquel entonces.
Nacida en Iowa pero de Minnesota hacia los 12, Bachmann se empapó de lo que llama "el progresismo reverencial de su familia a lo Hubert Humphrey". Ella y su marido bailaron en la investidura de Jimmy Carter. Poco después, sin embargo, viajaba en un tren y leía la obra de Gore Vidal "Burr", que está impregnada de las opiniones enfermizas que ese autor tenía de los Estados Unidos. "Dejé el libro en el regazo, eché un vistazo por la ventanilla y pensé: No se parece en nada a la América que conozco." Se ofreció como voluntaria para la campaña Reagan de 1980.
Con vistas a 2012, no se ve atraída sólo por Sarah Palin u otras figuras de los social conservadores. Sin duda es de ese pelaje, pero ella sabe que las dificultades económicas y la elefantiasis del gobierno ahora se imponen a las demás cuestiones.
Cuando era una adolescente en Anoka, Minnesota, fue niñera de una niña llamada Gretchen Carlson. Hoy en día, Carlson, licenciada con honores por Stanford habiendo estudiado en Oxford, es presentadora de "Fox & Friends", el programa matinal que se emite – nunca lo hubiera dicho – en Fox News Channel. ¿Ve lo lejos que llegan los planes de la Vasta Conspiración de la Extrema Derecha?
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