Sueño húmedo: Controlar a la prensa guatemalteca
Ah, mis estimados “líderes”: salivan cuando creen que en algún mundo remoto, en algún “avatar”, en algún sueño perdido, podrían controlar a “la prensa”, y ponerla al servicio de sus delicadas extremidades. Sigan soñando, pero no se mojen.
Ese, el de controlar a “la prensa”, ha sido el objetivo estratégico de dictadores y partidos dictatoriales. Desde figuras carismáticas y emblemáticas, hasta congresos, parlamentos y cámaras altas y bajas, todos han querido ejercer influencia sobre los massmedia informativos, y poner la información a favor del manipulador.
Eso, a los periodistas independientes, ni nos asusta, ni nos intimida, ni nos “La prensa” no es el cuarto poder. Quien dijo eso habrá sido algún borrachito en vuelta “Guadalupe Reyes” –nada que ver con el alcalde que, además, era un burócrata. “La prensa” es, y deberá siempre ser un contrapoder.
Eso de “cuarto poder” implicaría que el Ejecutivo, el Judicial y el Legislativo estarían “complementados” con “la prensa” como la cuarta pata de la mesa burocrática, pero Dios nos libre de esa idea perversa.
Tampoco es, como los populistas argumentarían, “la voz del pueblo.” Esa “voz” del pueblo es, en cualquier caso, es la democracia, pero no “la prensa.” De hecho, existe precisamente una interrelación directa entre “prensa y democracia”, pero una no suplanta a la otra.
Ni cuarto poder, ni voz del pueblo.
Tampoco es el New World Order of Information, como algún internacionalista quisiera presentarlo. No, porque los massmedia no hacen agenda-setting, como algunos políticos creían, sino que refleja la agenda existente.
“La prensa” es la joya de la comunicación, el “observador” constante de los actos gubernamentales; es el límite real o imaginado de los desmadres del poder y de los poderosos. De ahí que provoque sueños húmedos a cualquier político cuartomundista, a cualquier aprendiz de dictadorzuelo, y a cualquier hijo de vecino, la idea de “controlar” a “la prensa.”
Pero esas mojazones no son nuevas, ni exclusivas de ese selecto grupo. De hecho, instituciones como la misma “iglesia”, o los movimientos sociales –ecologistas, feministas, indigenistas, gay, sindicalista, agrarista, etc.; todos sueñan también con tan preciado tesoro de control mediático.
De hecho, todos los dictadores procuran el “control de la prensa”, muchas veces por medio de las armas, otras por ahogamiento financiero, otras por intervención y confiscación.
Aclaro que la protección constitucional a la Libertad de Expresión no aplica sólo para periodistas que estamos en funciones, sino que esa es una garantía para cada guatemalteca y guatemalteco, para cada ciudadano nacional o extranjero, dentro del territorio nacional.
Los periodistas estamos protegidos por esa garantía pero no es monopolio nuestro. El tal “control de la prensa” en Guatemala pasaría obligadamente por violentar el artículo 35 Constitucional, además de todos los acuerdos internacionales a los que el Estado se ha adherido soberanamente.
Pero lo peligroso de siquiera sugerir semejante inconstitucionalidad es cada acción más allá del “control de prensa” que estaría pensando y planificando el dizque liderazgo político de Guatemala. Ese “control” es sólo una muestra de lo que nos espera.
- 23 de julio, 2015
- 23 de enero, 2009
- 1 de abril, 2025
- 28 de marzo, 2025
Artículo de blog relacionados
- 2 de enero, 2011
La Nación La puesta en escena de la Presidenta para anunciar algo que...
11 de febrero, 2012Por Javier Ortiz La Nación Pobreza y desigualdad han sido y serán temas...
2 de julio, 2006La Tercera La decisión de Cristina Kirchner de expropiar 51% de YPF, la...
21 de abril, 2012