Economía guatemalteca: “Crecimos”, dijo la pulga
Cuando el Presidente pregona a los 800 vientos y a las 11 mil vírgenes (¿cuáles?) que “crecimos” está en realidad presentando parcialmente un hecho económico que se puede rebatir con facilidad contra la evidencia.
Y es que el mero “+0.6%” de “crecimiento” económico desaparece cuando el tal crecimiento se contrasta con el demográfico que ronda arriba del “+2.5%” y que es por mucho más del 400% mayor que el tan cacareado e iluso “crecimiento económico.”
Pero no sólo eso. El mismo Presidente se atribuye el crecimiento económico, comparable al vestido invisible del rey que “sólo los inteligentes podían ver”, pero que en realidad los consejeros –“económicos” para variar—le habían vendido con tal convencimiento que así, en pelota, salió el susodicho a la calle a lucir su inexistente y carísimo traje confeccionado por esa tela “para inteligentes”.
Sarcasmo aparte, en realidad, señor Presidente, la descripción correcta sería la de “decrecimiento económico”.
Sí, ya lo sé, usted, y sus achichincles económicos y financieros le echarán la culpa a la “crisis” financiera global con la que empezamos en 2009, por, ¡oh! sorpresa, “no tener los mercados regulados y no haber subido los impuestos.” Sí hombre, la letanía de los asesores es más conocida que atolera de pueblo.
Por eso, mi estimado rey, perdón, digo Presidente, “ni usted ni ellos”, como sentenciarían dos de los filósofos más cotizados: Arjona y Paquita la del Barrio. De veras, hoy no está usted para las fotos del jet-set de las páginas sociales, ni para esas boberías, menos para explicaciones económicas que no convencen pero ni al más neófito.
Mire pues, usted presupone, en la lógica de la tela invisible, que si le sube los impuestos a la telefonía, que entonces automáticamente va a recibir más plata. Nada que ver. Lo que ustedes han propuesto es un incremento del impuesto en un 50%, ¡50%!, ya que el minuto vale Q0.30 y usted le quiere sumar Q0.15 más en impuestos, y con eso recolectar más dinero para “financiar” un presupuesto que ustedes mismos diseñaron con déficit.
Segundo, si le suben el costo en 50% al minuto de telefonía, el consumo bajará automáticamente. Si alguien al mes compraba 4 tarjetas de Q10 (Q40 mensuales) ahora si quiere hablar el mismo tiempo comprará las mismas 4 pero a Q20 (Q80 al menos), y la presuposición de esas joyas asesoras que tiene le dicen que, en efecto, eso pasará. (Nota: de “elasticidad” esas joyas saben tanto como yo de física cuántica.)
Y como la situación es que el cristiano que gastaba Q40 se va a pasar a gastar Q80, entonces ustedes cómodamente aumentarán la recaudación.
En la vida real, en el día a día, es que el consumo bajará, y, por lo tanto, los ingresos por impuestos, y lo más probable es que en lugar de recaudar más terminen, gracias a esos asesores, recaudando menos de lo que reciben hoy sin ese 50% de aumento del impuesto a la telefonía.
Si sube el impuesto, entonces sube el costo, y lógicamente bajará el consumo. Algo tan fácil de entender, pero que ningún asesor ha visto, o se hacen los ciegos.
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