Guatemala: ¿Consejo de Cohesión Cinematográfica y Audiovisual?
La desventurada propuesta, ya en otra versión, se titula Ley de Fomento a la Industria Cinematográfica y Audiovisual, y ha estado circulando por las redes sociales.
Mi punto es uno muy sencillo pero potente: si un cineasta, de cualquier grado, calaña, hierba, etnicidad, sexualidad, motricidad, afinidad, religiosidad, y tanto otro posible origen, quiere hacer cine en Guatemala, pues que lo haga en Libertad. . . pero con su pisto. Que el susodicho o susodicha no ande buscando privilegios ni protecciones, ni favores, ni bendiciones en leyes de “fomento” porque probado está que esas iniciativas no son más que “proteccionismo, mercantilismo y privilegios,” los cuales siempre terminamos pagando los tributarios.
¡Qué de a huevo!
De hecho, “privilegio” significa “una ley privada” (privi-legis), y así como no estoy de acuerdo con el hecho que el dinero de los impuesto vaya para repartir fertilizantes, condones, magdalenas, viajes a Brasil, subsidios, comedores, o bolsas solidarias, menos estaría de acuerdo que los impuestos se dediquen a financiar cineastas “wanabí o consumados” a quienes el incentivo del éxito no los mueva y el terror del fracaso no los haga pensar mil veces antes de querer ser y hacer el nuevo “Mariachi”, o la nueva Blerwích proyect, o alguna astralidad en esa línea (pero no de coca).
Quienes trabajamos honradamente también en medios “audio y visuales” –yo trabajo en radio—jamás, léame bien, ¡jamás! hemos pedido, ni lo haremos, una “ley de fomento a la actividad radial” o estupidez parecida.
Es la competencia, una ley general, neutra, abstracta y conocida, lo que nos mantiene en el negocio, y ojo que dije “negocio” no “subsidio” para seguir en existencia.
Todas las “leyes de fomento” son un fracaso, tanto para los “fomentados” como para los países donde se aplican, ya que en nombre del “fomento” hacen mercados cautivos, o mercados más caros en los cuales deberá pagarse por “lo nacional”. Además, esos cuerpos legales son el primer paso para generar sistemas proteccionistas que luego no permiten el ingreso de propuestas internacionales, o entran pero a precios más altos con el fin de “subsidiar” a los “nacionales.”
Es la competencia lo que hará que el cine guatemalteco avance y crezca, mis estimados “fomenteros”, no una ley como la que ustedes proponen.
Las funciones de ese ente abstracto llamado “Estado” no son promover el cine y promover la industria audiovisual. Nada que ver. Las funciones del Estado administrado por un gobierno electo cada cuatro años se resumen en Justicia y Seguridad. El resto lo podemos hacer los ciudadanos de manera honrada por nuestra propia cuenta . . . incluyendo, por supuesto, el cine y la industria audiovisual.
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