Que vengan los payasos…
Por Cal Thomas
Es importante comprender la trama en la tragedia llamada la política de Washington antes de que uno pueda apreciar o no la obra.
Cuando los conservadores se mantienen firmes en sus convicciones sobre, digamos, una sólida política económica, los liberales en los medios de información y en el Congreso les llaman “ideólogos”. Si se niegan a comprometer su posición cuando los demócratas liberales les ofrecen la oportunidad, se tildan de “fanáticos” o usando las palabras despectivas de moda, “tea baggers” (referencia el movimiento de protesta tea bag).
Y a todo este drama se le puede poner como música de fondo “Que Vengan los Payasos” (Send in the Clowns) de la obra “A Little Night Music” de Stephen Sondheim.
“¿No es maravilloso?”
Cuando los demócratas liberales sostienen que impuestos más altos y más gastos de parte del gobierno son la forma de revivir una economía, nadie les pone una etiqueta negativa. Es más, ya no se refieren a ellos como liberales, sino como “progresivos”. ¿Quién se opone al progreso? Y ahí está la clave de la palabra. Cuando sus métodos no producen los resultados anunciados, no se les llama fanáticos, sino se siguen identificando como progresivos. Los liberales que se niegan a admitir su equivocación al creer en la economía Keynesiana cuando no funciona, son como miembros de un culto cuya fe equivocada ha sido expuesta como falsa. En efecto, los liberales insisten en decir que no es que se haya gastado mucho, sino que muy poco. En este juego, es la intención no los resultados lo que cuenta. Los sentimientos le ganan al fracaso.
“¿No es una maravilla? ¿No aprueba usted?”
Aparentemente no, dada la última encuesta de ABC News-Washington Post que muestra la tasa de aprobación del presidente en el 46 por ciento y su tasa de desaprobación en un 52 por ciento, la primera vez que él ha tenido un déficit positivo.
Con la tasa de desempleo en 9.6 por ciento y la verdadera tasa con números de dos cifras cuando uno cuenta a los que han dejado de buscar trabajo o que se han visto obligados a retirarse anticipadamente porque no pueden encontrar trabajo, tenemos que el bufón-en-jefe nos trata de vender lo mismo que no funcionó la primera vez.
“¿No le encanta la farsa?”
El Día del Trabajo, el Presidente Obama anunció otro plan de estímulo consistente en una solicitud al Congreso por $50 mil millones en dinero prestado para gastarse en más infraestructura. Pero el Presidente prometió en diciembre del 2008, poco después de su elección, que proyectos de infraestructura “ya listos” llevarían a una recuperación económica: “…tan pronto tengamos esas inversiones a nivel estatal, se crearán empleos”.
“Yo pensé que tú querrías lo que yo quiero. Perdón, mi amor”.
En febrero del 2009 el presidente dijo que gastos en infraestructura crearían 400,000 empleos. Las últimas cifras de desempleo muestran una pérdida neta de empleos el mes pasado.
Los pocos trabajos que han sido creados en la industria de la construcción son una bendición para los sindicatos, pero cuando se acaba el dinero, se acaba el trabajo. Estos no son trabajos creados como resultado de una robusta economía privada, sino el equivalente moderno del Work Projects Administration de Franklin Roosevelt.
¿No es maravilloso? ¿No es extraño? Perder mi paso tan tarde en mi carrera”.
Con el público airado por el enorme déficit y la deuda nacional de millones de millones (y creciendo), los demócratas que voten por otros $50 mil millones en gastos estarán cavando su propia tumba en noviembre. Los fanáticos se portan irracionalmente y con mayor intensidad cuando todo parece haberse perdido, así que quizás votarán por más gastos y fracasos en un pacto suicida político.
La Prensa Asociada ofrece unos datos útiles sobre si las muchas iniciativas de estímulo lograron lo deseado. El 26 de agosto, el servicio noticioso informó, “La Administración Obama ha dicho… que $100 mil millones invertidos en tecnología innovadora bajo la ley de estímulo económico está ‘transforman la economía estadounidense’ preparando a la nación para adelantos tecnológicos en el cuidado de salud, energía y transporte”. Pero la AP concluyó que el estímulo posiblemente se quedaría bien corto de los resultados deseados por la Administración.
Este presidente se ha vuelto un fanático, ayudado por individuos como la Presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, y el Líder de la Mayoría del Senado, Harry Reid. El se niega a cambiar cuando sus tácticas, claramente, no están funcionando.
Sigamos con la música:
“Pero ¿dónde están los payasos? Rápido, que vengan los payasos. No, no se preocupen, ya están aquí”. ©2010 Tribune Media Services.
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