Sacando a los hermanos Castro del apuro

Aparentemente los bienintencionados esfuerzos del presidente Obama por tender puentes hacia la recién elegida mayoría republicana en la Cámara de Representantes han sido malinterpretados en el seno de su Administración. Y es que la Casa Blanca ha anunciado una serie de medidas que pondrán una incalculable cantidad de millones de dólares en la cuenta bancaria de los hermanos Castro.
Entre ellas se encuentra la aprobación del envío de remesas a la isla por parte de estadounidenses sin lazos familiares en Cuba, así como los "intercambios académicos'', que harán posible las visitas de miles de estudiantes y profesores norteamericanos a la isla donde gastarán sus dólares en hoteles, restaurantes y clubes nocturnos propiedad del régimen.
Sin tener en cuenta la filiación partidista, las relaciones entre el Congreso y el Ejecutivo norteamericano siempre son complicadas, así que resulta desconcertante que esta Administración anuncie cambios políticos de importancia sin consultar al Congreso. Hacerlo un viernes por la tarde, justo antes de unas vacaciones de tres días, cuando la mayor parte de la gente presta poca atención a los medios, es imprudente, pone en una situación incómoda al Presidente y dificulta los esfuerzos de la Casa Blanca de ganarse la confianza del Capitolio.
Es cuestión de preguntarse si se ha informado el Presidente sobre las consecuencias de las nuevas medidas facilitando nuevas remesas y viajes a Cuba y los millones que eso significa para el régimen comunista, enemigo de la democracia, de la libre empresa y de los derechos humanos. La inyección de dólares simplemente ayudará al régimen que encara una crisis de liquidez que ha resultado en la congelación de cuentas en el Banco Nacional de Cuba de empresas que operan en la isla.
¿Nadie le ha dicho al Presidente que los dólares que fluirán a Cuba serán destinados rápidamente a financiar iniciativas antiamericanas en alianza con gobiernos hostiles como Bolivia, Venezuela y Nicaragua?
¿Se ha preguntado el Presidente Obama qué beneficios reales obtuvo el pueblo cubano o como se benefició los Estados Unidos cuando suspendió las restricciones similares al principio de su mandato?
El dictador cubano se echó al bolsillo los dólares e ignoró las peticiones del señor Obama. Al excarcelar a algunos prisioneros políticos cubanos, el régimen los desterró, y a sus familias, a España. Medio millón de trabajadores, que reciben un salario de 20 dólares al mes, han sido despedidos por el régimen, que también ha clausurado las cafeterías obreras donde los trabajadores comían míseras raciones. La Habana además ha anunciado que ya no distribuirá jabón a través de las cartillas de racionamiento. Las familias cubanas dependen de estas cartillas para más o menos la mitad de su consumo mensual.
¿Se han dado cuenta los arquitectos de esta nueva política hacia Cuba de que la mayoría de los visitantes, académicos o no, gastarán miles de dólares en centros turísticos y entidades oficiales, ya que el sector privado continúa inexistente en el país.? ¿Qué la mayoría de los dólares serán gastados en la Habana y en Varadero en centros turísticos "sólo para extranjeros?''. ¿Que la mayor parte de los cubanos negros que viven en el campo van a ver poco o ningún beneficio?
Más del 60 por ciento de la población cubana es negra, y por más de 50 años, los medios de comunicación controlados por los Castro les han dicho a los cubanos que la sociedad norteamericana es cruel y racista. En Cuba Obama es popular. Los cubanos están asombrados de que un estadounidense no blanco, hijo de un inmigrante africano, haya ido a universidades de prestigio y ganado las elecciones al Senado de Estados Unidos y luego a la Casa Blanca. Los cubanos también anhelan el cambio en Cuba.
Todavía hay quien dice que si Washington no rescata al estado fallido de los Castro, los norteamericanos tendrán que encarar otro caótico éxodo de refugiados. Dos administraciones estadounidenses, la de Carter y la de Clinton, tuvieron que afrontar crisis de refugiados después de intentar reducir la tensión entre los dos países porque los Castro interpretaron las concesiones bienintencionadas y unilaterales como evidencia de la debilidad americana y como una oportunidad para asestarle golpes al vecino del Norte.
Se avanzaría mucho más en pos de los verdaderos intereses norteamericanos y cubanos dando prioridad a los esfuerzos de los cubanos dentro de la isla que trabajan para lograr una transición a la democracia, al multipartidismo y a un sistema económico de libre mercado. En otras palabras que la estabilidad a cualquier precio, y las consideraciones a corto plazo no avanzan los intereses de la Isla ni de los Estados Unidos.
Los intereses estadounidenses no se protegen con una política hacia Cuba que sugiere a otros actores internacionales del perfil de Corea del Norte, Venezuela o Irán que los Estados Unidos son ciegos a la represión y sordos a los insultos.
El presidente Dwight D. Eisenhower cortó los lazos diplomáticos con Cuba después de que Fidel Castro confiscara las propiedades de los estadounidenses, comenzara a patrocinar guerrillas para desestabilizar otros países de la zona, abriera las puertas a la Unión Soviética y movilizara a las masas con los gritos de "Yankee go home''.
Eisenhower, el gran general de la Segunda Guerra Mundial, sabía algo sobre cómo liberar a pueblos del yugo totalitario. Al romper relaciones con La Habana afirmó: "Hay un límite a los que los Estados Unidos, en aras de su propia dignidad, pueden soportar''.
Es difícil imaginar una declaración similar de la Administración actual.
Frank Calzón es director ejecutivo del Centro por Cuba Libre en Arlington, Virginia.
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