Argentina: ¿Tiene sentido desdoblar el mercado de cambios?

Antes las presiones que se observan en el blue, en mi opinión el
dólar verdadero de acuerdo al contexto institucional y económico
imperante, y la sangría de reservas que viene teniendo el BCRA, algunos
sostienen que sería conveniente desdoblar el mercado de cambios. No
queda muy claro en qué consistiría ese desdoblamiento cambiario, pero
imagino que habría un dólar comercial y otro libre o administrado
(aunque no creo que el Central tenga capacidad de poder administrar un
dólar libre con la sangría de reservas que está sufriendo). Pero
imaginemos que por un mercado se cursan las exportaciones e
importaciones y por otro las divisas para turismo. También podría darse
el caso que se permita atesorar dólares en un mercado “libre”. ¿Es esta
una solución al problema de fondo? Creo que no.
Mientras el Central siga emitiendo a la marcha forzada que lo viene
haciendo, la inflación seguirá incentivando a la gente a buscar refugio
en el dólar. Así que el dólar libre se ubicaría en un nivel cercano al
actual blue.
Sí podría cambiar el flujo de turismo. Haría más caro viajar al
exterior y estimularía el turismo receptivo ya que volvería a hacer
barata en dólares a la Argentina como destino turístico.
Pero el problema está en el saldo de balance comercial de mercancías.
Con este tipo de cambio real, que ya está en niveles similares a los
del último mes de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz (enero de
1981), las exportaciones seguirán creciendo lentamente y las
importaciones tenderán a crecer, salvo que Moreno apriete más las trabas
y termine de desabastecer a los productores locales de insumos para la
producción. Con lo cual enfrían la actividad interna por falta de
insumos y tampoco mejoran las exportaciones.
La solución al problema es, a mi entender, la que escribía la semana
pasada en este portal. Hacer profundas reformas estructurales en materia
impositiva, de gasto público, legislación laboral, etc. para darle
competitividad a la economía. Es decir, mejorar el tipo de cambio real
por mejor productividad de la economía. En última instancia un país no
exporta más porque tenga un dólar más caro, en todo caso importa menos
mercaderías, sino que exporta más cuando es competitivo
estructuralmente. Las devaluaciones suelen sustituir importaciones y no
tanto estimular las exportaciones. Claro que para poder hacer estas
reformas se requeriría de un giro de 180 grados en el llamado modelo,
algo que luce más a una utopía que a una posibilidad. Además, el
gobierno debería ganar en credibilidad para que ingresen capitales
dispuestos a invertir en Argentina y ese es el punto más débil que hoy
tenemos.
Si no se está dispuesto a mejorar el tipo de cambio real girando 180
grados en la política económica, y eso implica asumir el costo político
de corregir las distorsionadas tarifas de los servicios públicos y bajar
el gasto público, el tipo de cambio real para las exportaciones e
importaciones seguirá siendo bajo y como los únicos dólares que ingresan
al país son los que provienen de las exportaciones, el estrangulamiento
del sector externo continuará. Será un estrangulamiento lento y de
largo sufrimiento, pero seguirá.
Lo que trato de transmitir es que con este contexto institucional de
falta de credibilidad y las enormes distorsiones económicas, desdoblar
el mercado de cambios dejando un dólar comercial atrasado en términos
reales no resuelve ningún problema. Será un parche para el tema de los
dólares que salen por turismo y, si lo permiten, una forma de que la
gente pueda refugiarse de la inflación acudiendo a un mercado de cambios
formal, con un dólar más alto, pero un refugio al fin ante la continua
depreciación del peso.
En definitiva, desdoblar el mercado de cambios es tratar de estirar
la agonía para no asumir el costo político de una devaluación, que
tampoco resolvería nada sin reformas estructurales, con lo cual el
problema de la falta de dólares continuará, tal vez un poco atenuado si
se estableciera un dólar turista, pero lejos se estará de evitar una
crisis del sector externo. Antes del 2015 o luego, eso no lo sabemos.
Pero si sabemos que si seguimos este rumbo la crisis del sector externo
llegará y para evitar la crisis habrá que, como decía recién, pagar el
costo político de terminar con la fiesta populista.
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